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foto kiki la aprendiz de bruja
"Cada uno tenemos que encontrar nuestra propia inspiración... y a veces no es nada fácil." - Kiki, la aprendiza de bruja (1989)
Rebeca Laureano Palma (Beka)
Todos los derechos reservados.
Cuernavaca, Morelos, México. 2020.

Ojos creadores

Y el terremoto pasó. Los últimos días fueron aterradores, pero la fuerza de los mexicanos salió adelante. Te diré como lo viví yo.
Beka Laureano
-
Reflexiones
Publicado:
9/28/17

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Y el terremoto pasó.

Los últimos días fueron aterradores, pero la fuerza de los mexicanos salió adelante. Te diré como lo viví yo.

Las ansias de ayudar estremecían mi ser y más al ver las noticias. Las cosas se veían mal y no sabía cómo cooperar. Yo sin carro, sin tanto dinero, pero sin duda tenía las ganas de colaborar.

Primer día:

El deseo fue escuchado por el universo. El carro que se deslizaba a unos metros del pavimento pasó por mí. Cuatro personas listas para ayudar, el corazón alumbraba su rostro. Atravesando la autopista con dos motos voladoras y un carro más. Juntos nos acercábamos al destino “Jojutla”.

Los víveres se descargaron por los cyborgs que transitaban el lugar. Ellos los llevaron con las personas que organizaron los alimentos que se convirtieron en despensas. La orden se dio, carros y camionetas fueron llenadas al tope para llevarlas al poblado de “Jicarero”. Todo salió como se esperaba. A pesar del miedo y la desinformación que el internet dio y que la gente compartió, todo salió en orden.

Segundo día:

Esperábamos el mensaje del IMSS porque recibirían camiones de otros estados y carros de civiles con víveres. La espera se prolongó demasiado. Nuestros corazones inquietos estaban deseosos de contribuir. El mensaje llegó y salimos. Llegamos al acopio, esperamos tres horas y el primer camión llegó. Con gusto la gente los descargó e inició nuestra labor, poner en orden los alimentos para organizarlos.

Todos leíamos las noticias que el internet daba: “que los camiones los habían tomado a la fuerza”, “que el DIF se quedaba con despensas”, “que el gobierno es malo”. Yo sólo oía y a la par pensaba – ¿qué el gobierno es malo?, eso lo sabemos. En cuanto a los camiones qué los tomaban a la fuerza, no había presenciado nada. ¿Qué el DIF se quedaba con despensas?, no tenía ninguna prueba – Pero esa noche una duda quedó aclarada.

El segundo camión quedó interceptado por unos robots que habían sido modificados por unos mercaderes, aves de rapiña que sólo buscaban la mercancía para poder venderla después. Mi sobrino y otras personas fueron a detenerlos se subieron a los carros, velocidad e intensidad vivieron. Al llegar al lugar los robots los atacaron, ellos con armas electro láser contraatacaron. Uno de los acompañantes de mi sobrino cayó en la batalla.

Regresaron al acopio y en ese momento la segunda duda se disipó.

El camión logró entrar al acopio del IMSS, resguardándose. Pero no duró, porque poco tiempo después cinco robots arribaron al lugar. Los que organizaban decidieron dejarlo ir, para no arriesgar a los voluntarios.

Los cinco robots siguieron al camión y una manada de zombis hambrienta amenazó en consumir todos los víveres que traían consigo. Desde lejos vi como los zombis y los cinco robots tomaban consigo todo alimento, mientras los choferes luchaban por su vida.    

Cerraron las puertas para evitar cualquier altercado, pero a las 11:00 de la noche la locura volvió. Se escucharon los motores de los robots y pensamos que era el final. Pero una mujer con fortaleza de hierro se acercó a uno de ellos y pidió hablar con su modificador, un holograma salió y el mercader apareció. Ella logró conversar con él y lo convenció de que hay gente que lo necesitaba más. El mercader estaba cansado del mal gobierno, de la peste que habían expandido, esa peste alcanzó a su hija y a su mujer, mencionó: “Ahora las veo deambular sin vida, sin poder matarlas, porque me remuerde la conciencia, el gobierno me orilló a realizar esto”.  Pero ella le dijo: “Siempre existe la posibilidad de resolver las cosas sin quitarle al pueblo. El gobierno es el malo, nosotros no”.

Los robots se alejaron, los zombis no regresaron y nos dejaron hacer el trabajo.

Tercer día:

A la mañana siguiente las despensas fueron llevadas a la provincia de Alpanocan.

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"Cada uno tenemos que encontrar nuestra propia inspiración... y a veces no es nada fácil." - Kiki, la aprendiza de bruja (1989)
Rebeca Laureano Palma (Beka)
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Cuernavaca, Morelos, México. 2020.

Ojos creadores

Y el terremoto pasó. Los últimos días fueron aterradores, pero la fuerza de los mexicanos salió adelante. Te diré como lo viví yo.
Beka Laureano
-
Reflexiones
Publicado:
Sep 28, 2017

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Y el terremoto pasó.

Los últimos días fueron aterradores, pero la fuerza de los mexicanos salió adelante. Te diré como lo viví yo.

Las ansias de ayudar estremecían mi ser y más al ver las noticias. Las cosas se veían mal y no sabía cómo cooperar. Yo sin carro, sin tanto dinero, pero sin duda tenía las ganas de colaborar.

Primer día:

El deseo fue escuchado por el universo. El carro que se deslizaba a unos metros del pavimento pasó por mí. Cuatro personas listas para ayudar, el corazón alumbraba su rostro. Atravesando la autopista con dos motos voladoras y un carro más. Juntos nos acercábamos al destino “Jojutla”.

Los víveres se descargaron por los cyborgs que transitaban el lugar. Ellos los llevaron con las personas que organizaron los alimentos que se convirtieron en despensas. La orden se dio, carros y camionetas fueron llenadas al tope para llevarlas al poblado de “Jicarero”. Todo salió como se esperaba. A pesar del miedo y la desinformación que el internet dio y que la gente compartió, todo salió en orden.

Segundo día:

Esperábamos el mensaje del IMSS porque recibirían camiones de otros estados y carros de civiles con víveres. La espera se prolongó demasiado. Nuestros corazones inquietos estaban deseosos de contribuir. El mensaje llegó y salimos. Llegamos al acopio, esperamos tres horas y el primer camión llegó. Con gusto la gente los descargó e inició nuestra labor, poner en orden los alimentos para organizarlos.

Todos leíamos las noticias que el internet daba: “que los camiones los habían tomado a la fuerza”, “que el DIF se quedaba con despensas”, “que el gobierno es malo”. Yo sólo oía y a la par pensaba – ¿qué el gobierno es malo?, eso lo sabemos. En cuanto a los camiones qué los tomaban a la fuerza, no había presenciado nada. ¿Qué el DIF se quedaba con despensas?, no tenía ninguna prueba – Pero esa noche una duda quedó aclarada.

El segundo camión quedó interceptado por unos robots que habían sido modificados por unos mercaderes, aves de rapiña que sólo buscaban la mercancía para poder venderla después. Mi sobrino y otras personas fueron a detenerlos se subieron a los carros, velocidad e intensidad vivieron. Al llegar al lugar los robots los atacaron, ellos con armas electro láser contraatacaron. Uno de los acompañantes de mi sobrino cayó en la batalla.

Regresaron al acopio y en ese momento la segunda duda se disipó.

El camión logró entrar al acopio del IMSS, resguardándose. Pero no duró, porque poco tiempo después cinco robots arribaron al lugar. Los que organizaban decidieron dejarlo ir, para no arriesgar a los voluntarios.

Los cinco robots siguieron al camión y una manada de zombis hambrienta amenazó en consumir todos los víveres que traían consigo. Desde lejos vi como los zombis y los cinco robots tomaban consigo todo alimento, mientras los choferes luchaban por su vida.    

Cerraron las puertas para evitar cualquier altercado, pero a las 11:00 de la noche la locura volvió. Se escucharon los motores de los robots y pensamos que era el final. Pero una mujer con fortaleza de hierro se acercó a uno de ellos y pidió hablar con su modificador, un holograma salió y el mercader apareció. Ella logró conversar con él y lo convenció de que hay gente que lo necesitaba más. El mercader estaba cansado del mal gobierno, de la peste que habían expandido, esa peste alcanzó a su hija y a su mujer, mencionó: “Ahora las veo deambular sin vida, sin poder matarlas, porque me remuerde la conciencia, el gobierno me orilló a realizar esto”.  Pero ella le dijo: “Siempre existe la posibilidad de resolver las cosas sin quitarle al pueblo. El gobierno es el malo, nosotros no”.

Los robots se alejaron, los zombis no regresaron y nos dejaron hacer el trabajo.

Tercer día:

A la mañana siguiente las despensas fueron llevadas a la provincia de Alpanocan.

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