¿Y si los extraterrestres son otra cosa? Estas teorías te volarán la cabeza y quizá te hagan pensar de manera diferente. A lo mejor ya conoces algunas, pero si no es así, prepárate, porque lo que te comparto hoy lleva mucho tiempo circulando por internet y las redes sociales.
¿Qué harías si mañana el gobierno anunciara oficialmente que los extraterrestres existen? ¿Entrarías en pánico? Puede ser que te emociones o, quizá, te quedarías sin hacer absolutamente nada. Fui a ver El día de la revelación, por su nombre en inglés Disclosure Day, una película que gira precisamente alrededor de una idea que durante décadas fue considerada una simple teoría conspirativa: la revelación extraterrestre. Pero mientras investigaba las teorías reales que podrían estar detrás de esta historia, encontré algo mucho más aterrador. Y aunque las películas nos han contado una infinidad de historias sobre contactos alienígenas, a veces pienso que quizá nos están preparando para cuando llegue el momento de conocer la verdad. Por eso, cuando fui al cine, creía que iba a encontrar algo mucho más increíble; sin embargo, antes de decirte qué opino de la película, sigamos con las teorías.
Imagínate que los extraterrestres no vinieran de otros planetas. Suena interesante porque, si nos vamos al pasado, existen pinturas y representaciones muy antiguas en las que aparecen seres de enormes dimensiones. Los estudiosos explican esto mediante lo que se conoce como perspectiva jerárquica o escala jerárquica: las figuras se representaban con mayor tamaño para mostrar su importancia social o divina, como sucedía con faraones y dioses. Sin embargo, otros interpretan estas imágenes de una forma completamente diferente y aseguran que podrían representar seres espaciales que descendieron a la Tierra. Otros van todavía más lejos y afirman que muchos de estos seres continúan entre nosotros, como los famosos reptilianos, que supuestamente se encontrarían en las grandes esferas de poder: ricos, políticos y personas capaces de influir en el rumbo del mundo. ¿Podrían estar relacionados con los Illuminati? ¿Tú qué piensas?
Pero existe una teoría todavía más inquietante: que una revelación extraterrestre de enormes proporciones no sea realmente una revelación, sino un engaño utilizado para establecer un nuevo régimen social. Y aquí es donde tenemos que hablar de Disclosure.

Más allá de ser una película de ciencia ficción, Disclosure Day plantea una pregunta fascinante: ¿qué ocurriría si los gobiernos del mundo admitieran que no estamos solos? La película juega precisamente con el concepto conocido como Disclosure, o revelación extraterrestre, una idea que sostiene que diversas autoridades llevan décadas ocultando información relacionada con inteligencias no humanas. Y aunque parezca un argumento salido completamente de Hollywood, lo cierto es que esta teoría existe desde hace muchísimo tiempo. Incluso alrededor de la película se ha dicho que aparecen imágenes reales de extraterrestres. Otros aseguran que eso no es cierto, pero precisamente este tipo de rumores alimenta todavía más el misterio.
La teoría de la Revelación Extraterrestre, relacionada con el llamado Disclosure Movement, afirma que gobiernos como el de Estados Unidos poseen información clasificada sobre fenómenos aéreos no identificados y posibles inteligencias no humanas. Una parte fundamental de la cultura ovni moderna comenzó en 1947 con el famoso incidente de Roswell, cuando el ejército estadounidense anunció haber recuperado un “disco volador”, antes de retractarse y afirmar que se trataba simplemente de un globo meteorológico. Ese mismo año, Raymond A. Palmer, editor de revistas de ciencia ficción, publicó textos relacionados con la idea de que el gobierno estaba encubriendo información sobre los platillos voladores y sabía lo que realmente eran. Por eso se le ha relacionado con los primeros años de la conspiración ovni moderna.
Y de aquí podemos saltar a otra teoría genial: los Hombres de Negro. ¿Recuerdas las películas? Existe una leyenda que sostiene que misteriosos agentes gubernamentales vestidos con trajes oscuros visitan a testigos de ovnis para intimidarlos y obligarlos a guardar silencio. Parte de esta historia se popularizó durante la década de 1950 con Albert Bender, un investigador aficionado que afirmó que tres hombres vestidos de negro lo amenazaron para que abandonara sus investigaciones y cerrara su club relacionado con los ovnis. En 1955, el exmarine Donald Keyhoe publicó The Flying Saucer Conspiracy, donde acusaba a sectores militares de censurar de manera sistemática información importante sobre el fenómeno. Años después, en 1963, ante los rumores de que el Congreso estadounidense poseía archivos secretos, Keyhoe utilizó públicamente la frase Full Disclosure of UFO Facts, es decir, “revelación total de los hechos ovni”. Predijo que el gobierno terminaría cediendo en cuestión de meses, algo que no ocurrió y que marcó también el comienzo de esas incontables predicciones sobre una revelación extraterrestre que siempre parece estar a punto de suceder.

Después apareció uno de los capítulos más famosos de la historia ovni: el Proyecto Libro Azul. Para muchos investigadores, su cierre fue el comienzo de lo que consideran uno de los mayores encubrimientos de la historia moderna. El proyecto catalogó más de 12,000 avistamientos y concluyó que los fenómenos investigados no representaban una amenaza y que no existían pruebas suficientes para demostrar un origen extraterrestre. El caso se cerró oficialmente, pero para los conspiracionistas ocurrió exactamente lo contrario: las investigaciones no habrían terminado, sino que simplemente habrían pasado a programas financiados mediante presupuestos secretos, los famosos black budgets. Y aquí otra vez me vienen a la mente los Hombres de Negro, porque eso de “presupuesto negro” me hace pensar inmediatamente en una organización especializada en investigar todo aquello que oficialmente no existe.
Entre 1993 y 2001, Steven Greer impulsó el Disclosure Project o Proyecto Revelación. El enfoque cambió: ya no se trataba únicamente de recopilar fotografías de luces extrañas en el cielo, sino de reunir testimonios de exmilitares, científicos, funcionarios y personas relacionadas con organismos gubernamentales para que hablaran públicamente. En 2001 se realizó una conferencia en la que participaron alrededor de veinte testigos vinculados, de distintas maneras, con instituciones militares o gubernamentales y que afirmaban tener conocimiento del fenómeno. Del 2017 al 2023 siguieron apareciendo videos e información relacionada con ovnis y fenómenos aéreos no identificados, hasta que en 2023 David Grusch testificó bajo juramento ante el Congreso de Estados Unidos y afirmó que existían programas relacionados con la recuperación de objetos de origen desconocido. Fue entonces cuando el término Disclosure comenzó a abandonar los foros conspirativos para aparecer cada vez más en medios de comunicación tradicionales.
Y ahora tenemos Disclosure Day, de Steven Spielberg, una película que consolida esta idea de manera masiva, pero que también ha provocado otra teoría conspirativa: que el gobierno utiliza películas de este tipo para prepararnos poco a poco porque el día de la revelación se acerca. ¿Estamos realmente acercándonos a una verdadera revelación? No lo sabemos. Sin embargo, existe otra teoría que asegura que, si ese día llega, deberíamos tener muchísimo cuidado con lo que nos digan.

Esta idea no es nueva. De hecho, películas como Prometheus exploraron la posibilidad de que la humanidad hubiera sido creada por una civilización mucho más avanzada. Y aquí viene uno de los universos que más me fascinan: Alien. Todas, pero absolutamente todas las películas de Alien me encantan. Cuando era pequeña solía verlas con mi hermano y siempre pensé que eran películas de acción, hasta que descubrí que a muchísimas personas realmente les daban miedo.
Años después llegó Prometheus, dirigida por Ridley Scott, quien obviamente también dirigió la primera Alien: el octavo pasajero. Y aquí quiero hacer un pequeño análisis de esta cinta porque, hablando de teorías alienígenas, Prometheus responde precisamente a una de ellas: ¿quién nos creó? Muchas civilizaciones antiguas tienen relatos que hablan de seres provenientes del cielo y, en esta película, reciben el nombre de Ingenieros. Según la historia, mediante su propio ADN y el sacrificio de uno de ellos se originó vida en la Tierra. Fuimos sembrados, diseñados genéticamente por una inteligencia superior. Sin embargo, conforme nuestra civilización avanzaba, los humanos no nos desarrollamos de manera pacífica ni cumplimos con las expectativas de nuestros creadores, por lo que los Ingenieros habrían decidido regresar a la Tierra para eliminarnos.
Cuando los protagonistas llegan hasta las instalaciones de los Ingenieros descubren que muchos de ellos murieron antes de completar su misión. Algo ocurrió con su propia arma biológica y solo uno sobrevivió. ¿Recuerdas la escena en la que llevan al anciano Peter Weyland para despertar al Ingeniero? Cuando despierta termina atacándolos. Una interpretación es que se da cuenta de hasta dónde ha llegado la humanidad: aquellas criaturas imperfectas que ellos crearon no solo sobrevivieron, sino que aprendieron a viajar a través de las estrellas y, además, comenzaron a crear su propia vida mediante la inteligencia artificial. David es la prueba. Peter Weyland, por su parte, representa un ego gigantesco, porque prácticamente se considera un dios y lo único que todavía no puede conquistar es la muerte. Quiere vivir eternamente.
Un dato curioso es que Ridley Scott habló sobre la posibilidad de relacionar la historia de los Ingenieros con la llegada de Jesucristo, aunque esa idea habría cambiado enormemente la película. Sin embargo, Prometheus está llena de referencias religiosas. Cuando los investigadores encuentran las extrañas vasijas que contienen el líquido negro, algunas imágenes recuerdan figuras religiosas y formas cruciformes como el alien que aparece crucificado frente a estás. Por eso una de las ideas más interesantes de la película es también una de las más incómodas: ¿y si aquello que llamamos Dios simplemente fue una inteligencia superior que nos creó?
Después David pierde completamente el piso y comienza a verse a sí mismo como un creador. Tras estudiar a los Ingenieros, se da cuenta de que no son tan diferentes de los humanos y decide experimentar para desarrollar su propia especie. Utiliza lo que encuentra y experimenta con la doctora Elizabeth Shaw, algo bastante retorcido porque, de cierta manera, ella termina convirtiéndose en una pieza fundamental de la creación de las criaturas relacionadas con los xenomorfos. David deja de ser una creación y ahora quiere convertirse en el creador. Se habló de una tercera película que explicaría más de esta historia, pero no continuó porque la segunda no fue ta exitosa como se esperaba. Sin embargo se dice que existe el guión de la tercera en internet en los que David continúa experimentando con humanos criogenizados y las corporaciones terminan obsesionándose con lo que creó.

Según la teoría de los Antiguos Astronautas, muchas culturas podrían haber confundido tecnología avanzada con poderes divinos. Dicho de una manera mucho más sencilla: los dioses de ayer serían los extraterrestres de hoy. Aquí entran las pirámides, las Líneas de Nazca y una enorme cantidad de construcciones antiguas que los defensores de esta teoría relacionan con visitantes de otros mundos. Pero existe una historia que se volvió especialmente popular dentro de estas ideas: la de los Anunnaki.
¿Teoría conspirativa o mito sobre el origen de la humanidad? Según una interpretación moderna muy popular, hace miles de años los Anunnaki habitaban un planeta llamado Nibiru; sin embargo, tuvieron que abandonar su hogar y viajar hasta la Tierra porque necesitaban un metal precioso: el oro. Pero no para fabricar joyas u ornamentos, sino para crear un escudo de partículas de oro y proteger la atmósfera de su planeta. Así habrían llegado al sur de África, donde comenzaron a extraer el metal. El trabajo era tan extenuante que Enki, presentado en esta interpretación como uno de los seres más sabios y poderosos, habría encontrado una solución: crear una especie que trabajara para ellos.
Los Anunnakis combinaron sus genes con los de la especie más evolucionada de primates en nuestro planeta en aquel momento, los australopithecus, así fue como crearon a sus esclavos que evolucionaron hasta convertirse en Homo erectus y después Homo sapiens. Estos últimos fueron protegidos por los Anunnakis de un diluvio universal provocado por ellos mismos para exterminar a los esclavos rebeldes. Los sumerios adoraban a estos dioses que supuestamente los habían protegido y salvado. Todo esto según las interpretaciones de las tablas sumerias realizadas por Zecharia Sitchin, escritor e investigador de estos seres. Así fue para él como se creó la humanidad.

Aquí es donde todo se vuelve mucho más perturbador. Existe una teoría conocida como la Hipótesis Demoníaca de los Ovnis, que sostiene que los extraterrestres no serían visitantes espaciales, sino entidades interdimensionales que la humanidad habría conocido durante miles de años bajo otro nombre: demonios.
Muchos relatos de abducciones hablan de los famosos grises, seres descritos generalmente con enormes ojos negros, cabeza ovalada, pequeños orificios en lugar de nariz y una boca apenas visible. Según incontables historias, estos seres habrían secuestrado personas para realizar experimentos. Los testimonios suelen incluir experiencias aterradoras: parálisis, incapacidad para moverse, sensación de ser observados o transportados y recuerdos fragmentados. Algunas personas, especialmente desde perspectivas religiosas, consideran que estas experiencias son entidades oscuras que empiezan a poseer al humano. Antes eran demonios; hoy son aliens. Y esta idea termina mezclándose con otras conspiraciones como los Illuminati, las élites mundiales y, por supuesto, los reptilianos.
Lo más curioso es que incluso algunos investigadores importantes del fenómeno ovni comenzaron a cuestionar la hipótesis extraterrestre tradicional. Jacques Vallée propuso la llamada Hipótesis Interdimensional, mientras que J. Allen Hynek, quien llegó a asesorar a Spielberg en Encuentros cercanos del tercer tipo, se convirtió en una figura importantísima dentro del estudio del fenómeno. Vallée planteó una idea fascinante: quizá el fenómeno no se comporta como esperaríamos de simples viajeros espaciales, sino que parece adaptarse a las creencias de cada época. Antes eran hadas, duendes, demonios y ángeles; hoy son visitantes espaciales. La apariencia cambia, pero el fenómeno permanece.

Y aquí viene otra teoría que me encanta. ¿Has escuchado hablar de los Arcontes? Porque esta sí te puede volar la cabeza. La palabra arconte tuvo originalmente un significado político relacionado con autoridades o magistrados de la antigua Grecia, pero dentro de ciertas tradiciones gnósticas el concepto terminó adquiriendo un significado completamente diferente: seres espirituales relacionados con el control del mundo material. De ahí nacieron interpretaciones modernas muchísimo más oscuras.
Según estas teorías, los Arcontes serían una especie de carceleros del alma. Podrían estar alrededor de nosotros e incluso ocultos entre los humanos, y algunas versiones modernas llegan a relacionarlos con reptilianos y otras entidades. Sin embargo, su objetivo sería mucho más inquietante que gobernar países o acumular dinero: impedir que trascendamos del plano terrenal. ¿Cómo? Según esta teoría, cuando una persona muere y ve aquella famosa luz de la que hablan tantas experiencias cercanas a la muerte, no debería dirigirse hacia ella, porque esa luz sería una trampa. Al entrar, el alma regresaría a la Tierra mediante la reencarnación y quedaría encerrada una vez más dentro del mundo material, permitiendo que estas entidades continúen consumiendo nuestra energía espiritual y manteniendo atrapada nuestra “chispa divina”.
Su función sería alimentar el ego, el miedo y nuestros deseos materiales para evitar que despertemos espiritualmente y consigamos escapar del mundo físico después de morir. ¿Interesante, no crees? ¿Y hacia dónde tendrías que ir según esta teoría? Hacia la oscuridad. Exactamente lo contrario de lo que nos han contado.
Todo esto me recuerda muchísimo a Matrix. En ese universo, la humanidad vive atrapada dentro de una realidad que considera verdadera, mientras una inteligencia artificial utiliza a los seres humanos como fuente de energía. Éramos baterías. No podíamos ver nuestra prisión porque creíamos que nuestra prisión era el mundo real. La película cambia la magia y la mitología antigua por tecnología y ciencia ficción, pero conserva una idea muy parecida: vivimos dentro de una realidad diseñada para mantenernos atrapados.

Si todo esto todavía no te ha capturado la mente, aquí viene otra teoría conspirativa: el Gran Engaño. Según esta idea, la revelación extraterrestre no sería una liberación del conocimiento, sino el comienzo del mayor engaño espiritual de la historia.
Se dice que estamos cada vez más cerca de una revelación oficial sobre la existencia de inteligencias no humanas, pero una aparición de esa magnitud nos obligaría a cuestionarlo prácticamente todo: religiones, ideologías, historia, nuestro origen y nuestro lugar en el universo. El impacto podría provocar caos, guerras, conflictos y una transformación radical de la sociedad, hasta terminar imponiendo una nueva religión mundial o incluso un nuevo sistema global. Y aquí viene la parte realmente aterradora de esta teoría: en medio de ese caos aparecería un ser aparentemente superior. Al principio parecería dispuesto a ayudarnos, ofrecería soluciones a problemas globales, avances tecnológicos y respuestas sobre nuestro origen. Parecería nuestro salvador, pero tendría una cara oculta.
Para quienes apoyan esta interpretación religiosa, ese personaje podría ser identificado con el Anticristo. Las entidades se presentarían como nuestros creadores y salvadores, nos dirían que fueron ellos quienes originaron a la humanidad y ofrecerían respuestas a las preguntas que llevamos miles de años haciéndonos: ¿de dónde venimos?, ¿por qué estamos aquí?, ¿qué sucede después de morir? Precisamente por eso el engaño sería tan poderoso, porque no llegarían como conquistadores. Llegarían como salvadores.

Después de investigar todas estas teorías, volví a pensar en Disclosure Day, porque más allá de ser entretenimiento, la película plantea preguntas que han acompañado a la humanidad durante décadas y, en algunos casos, durante miles de años. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Estamos solos? Y quizá la más importante de todas: si algún día alguien se presenta ante nosotros diciendo que es nuestro creador, ¿cómo sabremos que está diciendo la verdad?
Tal vez los extraterrestres simplemente sean exploradores provenientes de otros mundos. Tal vez nuestros antepasados confundieron tecnología avanzada con divinidad. Tal vez algunos fenómenos que hoy llamamos extraterrestres tengan explicaciones completamente diferentes. O quizá, como algunos creen, todavía no entendemos realmente qué es el fenómeno ovni.

Lo único cierto es que películas como Disclosure Day continúan alimentando preguntas que la humanidad lleva haciéndose desde hace muchísimo tiempo. Personalmente, la película se quedó un poco corta y creo que parte del problema fueron mis propias expectativas. Las películas de Steven Spielberg relacionadas con extraterrestres han sido increíbles y yo llegué esperando algo realmente sorprendente. Pensé que Disclosure Day llevaría el concepto de la revelación extraterrestre hacia un lugar diferente, pero para mí no terminó de concretar nada demasiado nuevo respecto a lo que las teorías y quienes llevamos tiempo interesados en estos temas ya conocemos.
Eso no significa que sea una mala película. Simplemente creo que iba con una expectativa demasiado grande. Para las nuevas generaciones, especialmente adolescentes que quizá nunca se han adentrado en estas teorías, puede ser una puerta de entrada fascinante hacia todo este universo. Porque, al final, quizá ahí está el verdadero poder de una película como esta: no necesariamente en darnos respuestas, sino en hacernos preguntas.
Y ahora quiero preguntarte algo. Si mañana el gobierno anunciara oficialmente que existen inteligencias no humanas, ¿les creerías? ¿Pensarías que son visitantes de otros planetas? ¿Nuestros creadores? ¿Entidades que llevan miles de años entre nosotros? ¿O algo mucho más inquietante?
Porque quizá la verdadera pregunta nunca fue si algún día llegará la revelación, sino otra mucho más difícil de responder:
cuando llegue, ¿estaremos seguros de que nos están diciendo la verdad?
¿Y si los extraterrestres son otra cosa? Estas teorías te volarán la cabeza y quizá te hagan pensar de manera diferente. A lo mejor ya conoces algunas, pero si no es así, prepárate, porque lo que te comparto hoy lleva mucho tiempo circulando por internet y las redes sociales.
¿Qué harías si mañana el gobierno anunciara oficialmente que los extraterrestres existen? ¿Entrarías en pánico? Puede ser que te emociones o, quizá, te quedarías sin hacer absolutamente nada. Fui a ver El día de la revelación, por su nombre en inglés Disclosure Day, una película que gira precisamente alrededor de una idea que durante décadas fue considerada una simple teoría conspirativa: la revelación extraterrestre. Pero mientras investigaba las teorías reales que podrían estar detrás de esta historia, encontré algo mucho más aterrador. Y aunque las películas nos han contado una infinidad de historias sobre contactos alienígenas, a veces pienso que quizá nos están preparando para cuando llegue el momento de conocer la verdad. Por eso, cuando fui al cine, creía que iba a encontrar algo mucho más increíble; sin embargo, antes de decirte qué opino de la película, sigamos con las teorías.
Imagínate que los extraterrestres no vinieran de otros planetas. Suena interesante porque, si nos vamos al pasado, existen pinturas y representaciones muy antiguas en las que aparecen seres de enormes dimensiones. Los estudiosos explican esto mediante lo que se conoce como perspectiva jerárquica o escala jerárquica: las figuras se representaban con mayor tamaño para mostrar su importancia social o divina, como sucedía con faraones y dioses. Sin embargo, otros interpretan estas imágenes de una forma completamente diferente y aseguran que podrían representar seres espaciales que descendieron a la Tierra. Otros van todavía más lejos y afirman que muchos de estos seres continúan entre nosotros, como los famosos reptilianos, que supuestamente se encontrarían en las grandes esferas de poder: ricos, políticos y personas capaces de influir en el rumbo del mundo. ¿Podrían estar relacionados con los Illuminati? ¿Tú qué piensas?
Pero existe una teoría todavía más inquietante: que una revelación extraterrestre de enormes proporciones no sea realmente una revelación, sino un engaño utilizado para establecer un nuevo régimen social. Y aquí es donde tenemos que hablar de Disclosure.

Más allá de ser una película de ciencia ficción, Disclosure Day plantea una pregunta fascinante: ¿qué ocurriría si los gobiernos del mundo admitieran que no estamos solos? La película juega precisamente con el concepto conocido como Disclosure, o revelación extraterrestre, una idea que sostiene que diversas autoridades llevan décadas ocultando información relacionada con inteligencias no humanas. Y aunque parezca un argumento salido completamente de Hollywood, lo cierto es que esta teoría existe desde hace muchísimo tiempo. Incluso alrededor de la película se ha dicho que aparecen imágenes reales de extraterrestres. Otros aseguran que eso no es cierto, pero precisamente este tipo de rumores alimenta todavía más el misterio.
La teoría de la Revelación Extraterrestre, relacionada con el llamado Disclosure Movement, afirma que gobiernos como el de Estados Unidos poseen información clasificada sobre fenómenos aéreos no identificados y posibles inteligencias no humanas. Una parte fundamental de la cultura ovni moderna comenzó en 1947 con el famoso incidente de Roswell, cuando el ejército estadounidense anunció haber recuperado un “disco volador”, antes de retractarse y afirmar que se trataba simplemente de un globo meteorológico. Ese mismo año, Raymond A. Palmer, editor de revistas de ciencia ficción, publicó textos relacionados con la idea de que el gobierno estaba encubriendo información sobre los platillos voladores y sabía lo que realmente eran. Por eso se le ha relacionado con los primeros años de la conspiración ovni moderna.
Y de aquí podemos saltar a otra teoría genial: los Hombres de Negro. ¿Recuerdas las películas? Existe una leyenda que sostiene que misteriosos agentes gubernamentales vestidos con trajes oscuros visitan a testigos de ovnis para intimidarlos y obligarlos a guardar silencio. Parte de esta historia se popularizó durante la década de 1950 con Albert Bender, un investigador aficionado que afirmó que tres hombres vestidos de negro lo amenazaron para que abandonara sus investigaciones y cerrara su club relacionado con los ovnis. En 1955, el exmarine Donald Keyhoe publicó The Flying Saucer Conspiracy, donde acusaba a sectores militares de censurar de manera sistemática información importante sobre el fenómeno. Años después, en 1963, ante los rumores de que el Congreso estadounidense poseía archivos secretos, Keyhoe utilizó públicamente la frase Full Disclosure of UFO Facts, es decir, “revelación total de los hechos ovni”. Predijo que el gobierno terminaría cediendo en cuestión de meses, algo que no ocurrió y que marcó también el comienzo de esas incontables predicciones sobre una revelación extraterrestre que siempre parece estar a punto de suceder.

Después apareció uno de los capítulos más famosos de la historia ovni: el Proyecto Libro Azul. Para muchos investigadores, su cierre fue el comienzo de lo que consideran uno de los mayores encubrimientos de la historia moderna. El proyecto catalogó más de 12,000 avistamientos y concluyó que los fenómenos investigados no representaban una amenaza y que no existían pruebas suficientes para demostrar un origen extraterrestre. El caso se cerró oficialmente, pero para los conspiracionistas ocurrió exactamente lo contrario: las investigaciones no habrían terminado, sino que simplemente habrían pasado a programas financiados mediante presupuestos secretos, los famosos black budgets. Y aquí otra vez me vienen a la mente los Hombres de Negro, porque eso de “presupuesto negro” me hace pensar inmediatamente en una organización especializada en investigar todo aquello que oficialmente no existe.
Entre 1993 y 2001, Steven Greer impulsó el Disclosure Project o Proyecto Revelación. El enfoque cambió: ya no se trataba únicamente de recopilar fotografías de luces extrañas en el cielo, sino de reunir testimonios de exmilitares, científicos, funcionarios y personas relacionadas con organismos gubernamentales para que hablaran públicamente. En 2001 se realizó una conferencia en la que participaron alrededor de veinte testigos vinculados, de distintas maneras, con instituciones militares o gubernamentales y que afirmaban tener conocimiento del fenómeno. Del 2017 al 2023 siguieron apareciendo videos e información relacionada con ovnis y fenómenos aéreos no identificados, hasta que en 2023 David Grusch testificó bajo juramento ante el Congreso de Estados Unidos y afirmó que existían programas relacionados con la recuperación de objetos de origen desconocido. Fue entonces cuando el término Disclosure comenzó a abandonar los foros conspirativos para aparecer cada vez más en medios de comunicación tradicionales.
Y ahora tenemos Disclosure Day, de Steven Spielberg, una película que consolida esta idea de manera masiva, pero que también ha provocado otra teoría conspirativa: que el gobierno utiliza películas de este tipo para prepararnos poco a poco porque el día de la revelación se acerca. ¿Estamos realmente acercándonos a una verdadera revelación? No lo sabemos. Sin embargo, existe otra teoría que asegura que, si ese día llega, deberíamos tener muchísimo cuidado con lo que nos digan.

Esta idea no es nueva. De hecho, películas como Prometheus exploraron la posibilidad de que la humanidad hubiera sido creada por una civilización mucho más avanzada. Y aquí viene uno de los universos que más me fascinan: Alien. Todas, pero absolutamente todas las películas de Alien me encantan. Cuando era pequeña solía verlas con mi hermano y siempre pensé que eran películas de acción, hasta que descubrí que a muchísimas personas realmente les daban miedo.
Años después llegó Prometheus, dirigida por Ridley Scott, quien obviamente también dirigió la primera Alien: el octavo pasajero. Y aquí quiero hacer un pequeño análisis de esta cinta porque, hablando de teorías alienígenas, Prometheus responde precisamente a una de ellas: ¿quién nos creó? Muchas civilizaciones antiguas tienen relatos que hablan de seres provenientes del cielo y, en esta película, reciben el nombre de Ingenieros. Según la historia, mediante su propio ADN y el sacrificio de uno de ellos se originó vida en la Tierra. Fuimos sembrados, diseñados genéticamente por una inteligencia superior. Sin embargo, conforme nuestra civilización avanzaba, los humanos no nos desarrollamos de manera pacífica ni cumplimos con las expectativas de nuestros creadores, por lo que los Ingenieros habrían decidido regresar a la Tierra para eliminarnos.
Cuando los protagonistas llegan hasta las instalaciones de los Ingenieros descubren que muchos de ellos murieron antes de completar su misión. Algo ocurrió con su propia arma biológica y solo uno sobrevivió. ¿Recuerdas la escena en la que llevan al anciano Peter Weyland para despertar al Ingeniero? Cuando despierta termina atacándolos. Una interpretación es que se da cuenta de hasta dónde ha llegado la humanidad: aquellas criaturas imperfectas que ellos crearon no solo sobrevivieron, sino que aprendieron a viajar a través de las estrellas y, además, comenzaron a crear su propia vida mediante la inteligencia artificial. David es la prueba. Peter Weyland, por su parte, representa un ego gigantesco, porque prácticamente se considera un dios y lo único que todavía no puede conquistar es la muerte. Quiere vivir eternamente.
Un dato curioso es que Ridley Scott habló sobre la posibilidad de relacionar la historia de los Ingenieros con la llegada de Jesucristo, aunque esa idea habría cambiado enormemente la película. Sin embargo, Prometheus está llena de referencias religiosas. Cuando los investigadores encuentran las extrañas vasijas que contienen el líquido negro, algunas imágenes recuerdan figuras religiosas y formas cruciformes como el alien que aparece crucificado frente a estás. Por eso una de las ideas más interesantes de la película es también una de las más incómodas: ¿y si aquello que llamamos Dios simplemente fue una inteligencia superior que nos creó?
Después David pierde completamente el piso y comienza a verse a sí mismo como un creador. Tras estudiar a los Ingenieros, se da cuenta de que no son tan diferentes de los humanos y decide experimentar para desarrollar su propia especie. Utiliza lo que encuentra y experimenta con la doctora Elizabeth Shaw, algo bastante retorcido porque, de cierta manera, ella termina convirtiéndose en una pieza fundamental de la creación de las criaturas relacionadas con los xenomorfos. David deja de ser una creación y ahora quiere convertirse en el creador. Se habló de una tercera película que explicaría más de esta historia, pero no continuó porque la segunda no fue ta exitosa como se esperaba. Sin embargo se dice que existe el guión de la tercera en internet en los que David continúa experimentando con humanos criogenizados y las corporaciones terminan obsesionándose con lo que creó.

Según la teoría de los Antiguos Astronautas, muchas culturas podrían haber confundido tecnología avanzada con poderes divinos. Dicho de una manera mucho más sencilla: los dioses de ayer serían los extraterrestres de hoy. Aquí entran las pirámides, las Líneas de Nazca y una enorme cantidad de construcciones antiguas que los defensores de esta teoría relacionan con visitantes de otros mundos. Pero existe una historia que se volvió especialmente popular dentro de estas ideas: la de los Anunnaki.
¿Teoría conspirativa o mito sobre el origen de la humanidad? Según una interpretación moderna muy popular, hace miles de años los Anunnaki habitaban un planeta llamado Nibiru; sin embargo, tuvieron que abandonar su hogar y viajar hasta la Tierra porque necesitaban un metal precioso: el oro. Pero no para fabricar joyas u ornamentos, sino para crear un escudo de partículas de oro y proteger la atmósfera de su planeta. Así habrían llegado al sur de África, donde comenzaron a extraer el metal. El trabajo era tan extenuante que Enki, presentado en esta interpretación como uno de los seres más sabios y poderosos, habría encontrado una solución: crear una especie que trabajara para ellos.
Los Anunnakis combinaron sus genes con los de la especie más evolucionada de primates en nuestro planeta en aquel momento, los australopithecus, así fue como crearon a sus esclavos que evolucionaron hasta convertirse en Homo erectus y después Homo sapiens. Estos últimos fueron protegidos por los Anunnakis de un diluvio universal provocado por ellos mismos para exterminar a los esclavos rebeldes. Los sumerios adoraban a estos dioses que supuestamente los habían protegido y salvado. Todo esto según las interpretaciones de las tablas sumerias realizadas por Zecharia Sitchin, escritor e investigador de estos seres. Así fue para él como se creó la humanidad.

Aquí es donde todo se vuelve mucho más perturbador. Existe una teoría conocida como la Hipótesis Demoníaca de los Ovnis, que sostiene que los extraterrestres no serían visitantes espaciales, sino entidades interdimensionales que la humanidad habría conocido durante miles de años bajo otro nombre: demonios.
Muchos relatos de abducciones hablan de los famosos grises, seres descritos generalmente con enormes ojos negros, cabeza ovalada, pequeños orificios en lugar de nariz y una boca apenas visible. Según incontables historias, estos seres habrían secuestrado personas para realizar experimentos. Los testimonios suelen incluir experiencias aterradoras: parálisis, incapacidad para moverse, sensación de ser observados o transportados y recuerdos fragmentados. Algunas personas, especialmente desde perspectivas religiosas, consideran que estas experiencias son entidades oscuras que empiezan a poseer al humano. Antes eran demonios; hoy son aliens. Y esta idea termina mezclándose con otras conspiraciones como los Illuminati, las élites mundiales y, por supuesto, los reptilianos.
Lo más curioso es que incluso algunos investigadores importantes del fenómeno ovni comenzaron a cuestionar la hipótesis extraterrestre tradicional. Jacques Vallée propuso la llamada Hipótesis Interdimensional, mientras que J. Allen Hynek, quien llegó a asesorar a Spielberg en Encuentros cercanos del tercer tipo, se convirtió en una figura importantísima dentro del estudio del fenómeno. Vallée planteó una idea fascinante: quizá el fenómeno no se comporta como esperaríamos de simples viajeros espaciales, sino que parece adaptarse a las creencias de cada época. Antes eran hadas, duendes, demonios y ángeles; hoy son visitantes espaciales. La apariencia cambia, pero el fenómeno permanece.

Y aquí viene otra teoría que me encanta. ¿Has escuchado hablar de los Arcontes? Porque esta sí te puede volar la cabeza. La palabra arconte tuvo originalmente un significado político relacionado con autoridades o magistrados de la antigua Grecia, pero dentro de ciertas tradiciones gnósticas el concepto terminó adquiriendo un significado completamente diferente: seres espirituales relacionados con el control del mundo material. De ahí nacieron interpretaciones modernas muchísimo más oscuras.
Según estas teorías, los Arcontes serían una especie de carceleros del alma. Podrían estar alrededor de nosotros e incluso ocultos entre los humanos, y algunas versiones modernas llegan a relacionarlos con reptilianos y otras entidades. Sin embargo, su objetivo sería mucho más inquietante que gobernar países o acumular dinero: impedir que trascendamos del plano terrenal. ¿Cómo? Según esta teoría, cuando una persona muere y ve aquella famosa luz de la que hablan tantas experiencias cercanas a la muerte, no debería dirigirse hacia ella, porque esa luz sería una trampa. Al entrar, el alma regresaría a la Tierra mediante la reencarnación y quedaría encerrada una vez más dentro del mundo material, permitiendo que estas entidades continúen consumiendo nuestra energía espiritual y manteniendo atrapada nuestra “chispa divina”.
Su función sería alimentar el ego, el miedo y nuestros deseos materiales para evitar que despertemos espiritualmente y consigamos escapar del mundo físico después de morir. ¿Interesante, no crees? ¿Y hacia dónde tendrías que ir según esta teoría? Hacia la oscuridad. Exactamente lo contrario de lo que nos han contado.
Todo esto me recuerda muchísimo a Matrix. En ese universo, la humanidad vive atrapada dentro de una realidad que considera verdadera, mientras una inteligencia artificial utiliza a los seres humanos como fuente de energía. Éramos baterías. No podíamos ver nuestra prisión porque creíamos que nuestra prisión era el mundo real. La película cambia la magia y la mitología antigua por tecnología y ciencia ficción, pero conserva una idea muy parecida: vivimos dentro de una realidad diseñada para mantenernos atrapados.

Si todo esto todavía no te ha capturado la mente, aquí viene otra teoría conspirativa: el Gran Engaño. Según esta idea, la revelación extraterrestre no sería una liberación del conocimiento, sino el comienzo del mayor engaño espiritual de la historia.
Se dice que estamos cada vez más cerca de una revelación oficial sobre la existencia de inteligencias no humanas, pero una aparición de esa magnitud nos obligaría a cuestionarlo prácticamente todo: religiones, ideologías, historia, nuestro origen y nuestro lugar en el universo. El impacto podría provocar caos, guerras, conflictos y una transformación radical de la sociedad, hasta terminar imponiendo una nueva religión mundial o incluso un nuevo sistema global. Y aquí viene la parte realmente aterradora de esta teoría: en medio de ese caos aparecería un ser aparentemente superior. Al principio parecería dispuesto a ayudarnos, ofrecería soluciones a problemas globales, avances tecnológicos y respuestas sobre nuestro origen. Parecería nuestro salvador, pero tendría una cara oculta.
Para quienes apoyan esta interpretación religiosa, ese personaje podría ser identificado con el Anticristo. Las entidades se presentarían como nuestros creadores y salvadores, nos dirían que fueron ellos quienes originaron a la humanidad y ofrecerían respuestas a las preguntas que llevamos miles de años haciéndonos: ¿de dónde venimos?, ¿por qué estamos aquí?, ¿qué sucede después de morir? Precisamente por eso el engaño sería tan poderoso, porque no llegarían como conquistadores. Llegarían como salvadores.

Después de investigar todas estas teorías, volví a pensar en Disclosure Day, porque más allá de ser entretenimiento, la película plantea preguntas que han acompañado a la humanidad durante décadas y, en algunos casos, durante miles de años. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Estamos solos? Y quizá la más importante de todas: si algún día alguien se presenta ante nosotros diciendo que es nuestro creador, ¿cómo sabremos que está diciendo la verdad?
Tal vez los extraterrestres simplemente sean exploradores provenientes de otros mundos. Tal vez nuestros antepasados confundieron tecnología avanzada con divinidad. Tal vez algunos fenómenos que hoy llamamos extraterrestres tengan explicaciones completamente diferentes. O quizá, como algunos creen, todavía no entendemos realmente qué es el fenómeno ovni.

Lo único cierto es que películas como Disclosure Day continúan alimentando preguntas que la humanidad lleva haciéndose desde hace muchísimo tiempo. Personalmente, la película se quedó un poco corta y creo que parte del problema fueron mis propias expectativas. Las películas de Steven Spielberg relacionadas con extraterrestres han sido increíbles y yo llegué esperando algo realmente sorprendente. Pensé que Disclosure Day llevaría el concepto de la revelación extraterrestre hacia un lugar diferente, pero para mí no terminó de concretar nada demasiado nuevo respecto a lo que las teorías y quienes llevamos tiempo interesados en estos temas ya conocemos.
Eso no significa que sea una mala película. Simplemente creo que iba con una expectativa demasiado grande. Para las nuevas generaciones, especialmente adolescentes que quizá nunca se han adentrado en estas teorías, puede ser una puerta de entrada fascinante hacia todo este universo. Porque, al final, quizá ahí está el verdadero poder de una película como esta: no necesariamente en darnos respuestas, sino en hacernos preguntas.
Y ahora quiero preguntarte algo. Si mañana el gobierno anunciara oficialmente que existen inteligencias no humanas, ¿les creerías? ¿Pensarías que son visitantes de otros planetas? ¿Nuestros creadores? ¿Entidades que llevan miles de años entre nosotros? ¿O algo mucho más inquietante?
Porque quizá la verdadera pregunta nunca fue si algún día llegará la revelación, sino otra mucho más difícil de responder:
cuando llegue, ¿estaremos seguros de que nos están diciendo la verdad?
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