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foto kiki la aprendiz de bruja
"Cada uno tenemos que encontrar nuestra propia inspiración... y a veces no es nada fácil." - Kiki, la aprendiza de bruja (1989)
Rebeca Laureano Palma (Beka)
Todos los derechos reservados.
Cuernavaca, Morelos, México. 2020.

Precipicio

Aire, fuerza determinante; donde la verdad está a punto de perecer. Aire que acaricia mi cara, boca, suaviza mis mejillas, ensordece mis oídos, nubla mis ojos y enloquece mi mente.
Beka Laureano
-
Reflexiones
Publicado:
10/16/17

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Aire, fuerza determinante; donde la verdad está a punto de perecer. Aire que acaricia mi cara, boca, suaviza mis mejillas, ensordece mis oídos, nubla mis ojos y enloquece mi mente. Mis pies descalzos sienten la roca rasposa, camino un paso y otro más. La piedra corta la planta de mi pie, dejando caer una gota de sangre al precipicio. Me detengo, contemplo el cielo y me doy cuenta de un final no esperado.

Parada en ese abismo sin sentido, el agua pega en la orilla y se abre como una flor en primavera, ese mar tan profundo cautiva al cielo a unirse en una lluvia fuerte con relámpagos que se adhieren a mi piel.

Niego lo que sucede, niego la verdad, niego los pensamientos, pero lo deseo. Esa lluvia derrama el maquillaje de mis ojos, me deja descubierta, salto, el aire se vuelve ensordecedor, los minutos se vuelven horas. Caigo al agua y me sumerjo más y más.

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"Cada uno tenemos que encontrar nuestra propia inspiración... y a veces no es nada fácil." - Kiki, la aprendiza de bruja (1989)
Rebeca Laureano Palma (Beka)
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Cuernavaca, Morelos, México. 2020.

Precipicio

Aire, fuerza determinante; donde la verdad está a punto de perecer. Aire que acaricia mi cara, boca, suaviza mis mejillas, ensordece mis oídos, nubla mis ojos y enloquece mi mente.
Beka Laureano
-
Reflexiones
Publicado:
Oct 16, 2017

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Aire, fuerza determinante; donde la verdad está a punto de perecer. Aire que acaricia mi cara, boca, suaviza mis mejillas, ensordece mis oídos, nubla mis ojos y enloquece mi mente. Mis pies descalzos sienten la roca rasposa, camino un paso y otro más. La piedra corta la planta de mi pie, dejando caer una gota de sangre al precipicio. Me detengo, contemplo el cielo y me doy cuenta de un final no esperado.

Parada en ese abismo sin sentido, el agua pega en la orilla y se abre como una flor en primavera, ese mar tan profundo cautiva al cielo a unirse en una lluvia fuerte con relámpagos que se adhieren a mi piel.

Niego lo que sucede, niego la verdad, niego los pensamientos, pero lo deseo. Esa lluvia derrama el maquillaje de mis ojos, me deja descubierta, salto, el aire se vuelve ensordecedor, los minutos se vuelven horas. Caigo al agua y me sumerjo más y más.

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