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foto kiki la aprendiz de bruja
"Cada uno tenemos que encontrar nuestra propia inspiración... y a veces no es nada fácil." - Kiki, la aprendiza de bruja (1989)
Rebeca Laureano Palma (Beka)
Todos los derechos reservados.
Cuernavaca, Morelos, México. 2020.

El caminante de estrellas

Esperas el autobús y no sabes a qué lugar te diriges. Sólo confías que ese sitio sea tranquilo, deseas un descanso, es necesario para el trabajo que realizas. El pueblo al que llegas es pintoresco.
Beka Laureano
Cuento para:
Adolescentes
Publicado:
24/10/18
Tiempo de lectura:
4 minutos

Escucha el cuento:

Esperas el autobús y no sabes a qué lugar te diriges. Sólo confías que ese sitio sea tranquilo, deseas un descanso, es necesario para el trabajo que realizas. El pueblo al que llegas es pintoresco. Las casas son coloridas, rojas, azules, amarillas, blancas; esos tonos le brindan carisma a ese pequeño lugar. Cada casa tiene macetas en las puertas y en las ventanas, esto le da un aire singular. Y ahí vas con la mente abierta, deseando ese gran descanso.

La casa que rentaste es alegre y azul, donde coexisten otras tres. El patio te servirá de relajante auditivo, pájaros es lo que escucharás. Es ahí donde podrás salir por las mañanas a tomar la bebida de tu elección. Sé que lo disfrutaras. Te lo mereces. 

El interior de la casa es como lo habías imaginado. Los muebles son rústicos con ese aire de pueblito que te encanta. Suspiras y antes de poner tus cosas en orden, alguien llama a tu puerta y te dice: buenas tardes, mi nombre es Javier. Mi mamá le manda esto. Te entrega una bolsa llena de dulces artesanales de la región. Javier es un adolescente con ojos saltones y pelo negro rizado, parece que le das curiosidad. Tu aspecto descuidado, pelo largo, uñas sucias, dientes amarillos y ropa vieja le hacen sentir desconfianza. Pero le atrae rotundamente la esfera de cristal del tamaño de una canica que llevas como collar y que parece extremadamente cara. Le contesto: Gracias. 

Mientras piensas: deja que la vea, no pasa nada. Has estado mucho tiempo solo y te hace falta con quien platicar. El trayecto ha sido largo, los viajes te han agotado de sobremanera y le dices: La quieres ver, ¡ten, anda! Observas como Javier la toma, la siente y se da cuenta que es extremadamente pesada. Miras como sus ojos saltones se le desorbitan al momento de ver miles de estrellas que transitan sin detenerse en la esfera. Anuncia: ¡Parece una galaxia! Contestas: Lo es. Javier suelta una pequeña sonrisa burlona y te da la canica.  

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¡Es verdad! Soy un caminante de estrellas. Javier responde: ¿Un caminante de qué? De estrellas, le contestas.

Javier se burla nuevamente, piensas que es una característica de su edad. Esa juventud que desea creer en magia, pero es demasiado grande para pensar que eso existe. Aun así, quiere indagar y saber qué historia le contarás. Te pregunta: ¿Y eso qué es?

Tu pensamiento te reclama y dice: hablar de lo que haces no es bueno, pienso que si cuentas a lo que te dedicas creerá que eres un lunático. Pero te aventuras: El caminante de estrellas es un ser que refugia criaturas de diferentes planetas; que son perseguidos por su gobierno y que ya no están a salvo en ningún lugar de su mundo. 

¿Cómo que, de otros planetas y qué clases de criaturas, o sea tú eres un Caminante de Estrellas? Javier se burla nuevamente.  

Afirmas: Sí, soy una persona que viaja a diferentes planetas y galaxias. Los seres que protejo son humanos y alienígenas. Se podría decir que soy un policía espacial. Esta esfera me permite abrir portales para realizar mis travesías. Si realmente alguien necesita mi ayuda ahí estaré.

Javier no deja de reírse y aun así te pregunta: Y estos seres, criaturas que defiendes ¿por qué los persiguen? 

Aprietas tu mano derecha, es una señal de estrés, pero le contestas: son testigos presenciales de cosas importantes que cambiarían el rumbo de su planeta. ¿Esto quiere decir que ayudarás a alguien de este planeta? continúa preguntándote Javier. No, realmente vine a descansar, declaras. 

Escuchas a Javier lanzar una risotada y te expresa lo que siente: ¡Qué buena historia! De seguro eres un escritor y por tu apariencia, creo que lo eres. 

Reflexionas: te dije que no mencionaras nada, que te quedarás callado, que hablaras de otras cosas. Ahora se mofa de ti. ¿Te acuerdas de tu infancia? Todos tus compañeros hacían lo mismo, por tu forma de ser, de vestir, de caminar. Se reían. Siempre se reían. 

Ahora tu cara se torna roja y Javier se ríe cada vez más fuerte, más fuerte. Sostienes tu esfera. La ira te invade, sientes como tu cuerpo se calienta y tu pierna no deja de temblar. Ha tocado una fibra muy delicada. Sabes lo que tienes que hacer, sabes lo que pasará. Javier, dice el Caminante ¿Qué? contesta. Aún lo ves con lágrimas en los ojos de esa risa que no puede contener. Lanzas la esfera hacia él. El portal se abre y Javier es engullido. 

Dejas tus cosas sobre la cama, te preparas una bebida y sales al patio. Es tu momento de relajación.

Fin.

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"El mayor enemigo de un escritor novel es la oscuridad. Recibir la luz, la atención de otros, su gran reto." - Beka