menu
Menu
foto kiki la aprendiz de bruja
"Cada uno tenemos que encontrar nuestra propia inspiración... y a veces no es nada fácil." - Kiki, la aprendiza de bruja (1989)
Rebeca Laureano Palma (Beka)
Todos los derechos reservados.
Cuernavaca, Morelos, México. 2020.

El corazón del universo

En un viaje escuché a mi sobrina que deseaba salir con sus amigas pero su madre rotundamente le dijo que no. Como buen adolescente se quedó frustrada. Mientras la veía con su ceño fruncido la idea surgió. ¿Qué pasaría si...? Esa fue la pregunta para este cuento.
Beka Laureano
Cuento para:
Adolescentes
Publicado:
10/4/18
Tiempo de lectura:
10 minutos

Escucha el cuento:

Volar, extendiendo mis manos, volar para llegar al castillo de Amátir, volar de la mano con Ren un mago nivel uno, esto quiere decir que su magia es inestable. En mi bolsillo derecho llevo a bicho, no estoy segura de lo que es, parece un gusano, abeja con cinco patas muy amigable por cierto. Y aquí vamos los tres directo al castillo para robar "El corazón del universo" sin él todo esta perdido, su mundo, mi mundo y miles más.

Patricia iba rumbo a la playa en un viaje familiar, aunque le gustaba, su edad le hacía sentir que era tiempo de estar con sus amigos. Creía que sería más divertido, creía que ya era tiempo de madurar.

--Ma, una amigas me invitan a salir, me dejarías ir.

--No, te dije que es un viaje familiar.

--Pero ma... ellas vendrían por mi, y me regresarían. Solamente iremos a un cantabar.

--¡Patricia no!  Las cosas están cada vez más complicadas, podrías toparte con un tiroteo en cualquier lugar y sobretodo si sales de noche.

--¡Mamá no puedo vivir encerrada para siempre!, tienes que dejarme ir, ya tengo 19 años.  

--Lo siento, ¡no vas a ir!

¡Qué es lo que piensa!, que me mantendrá encerrada toda la vida, pues no.

Tomó las llaves del carro, lo encendió mientras mandaba un mensaje a sus amigas. Su madre escuchó a lo lejos el rugir del motor. << ¡Patricia! >> demasiado tarde ella se había ido.

La carretera le parecía un poco extraña, pero no prestó demasiada atención ya que tenía la ubicación y nada podía fallar.

--De noche todo es diferente -- pensó.

Tomó el celular pero no había señal, no podía mandar mensajes y en ese momento se apagó.

--Esto no puede pasar, me atrevo a desobedecer a mi madre y nada funciona. ¡Qué me quiere decir el universo! Ahora resulta que todo esta en mi contra.

La luces del carro empezaron a tintinear, el motor se escuchó cuarteado, se iba deteniendo paulatinamente hasta quedar inmóvil.

--¡Maldición, maldición, maldición!... ¡ah!

Golpeó una y otra vez el volante, intentó encenderlo y nada; nuevamente y nuevamente. El carro había quedado varado a unos pasos de la playa. Ella suspiró y exhaló.

--¡Yo solo quería pasar un rato con mis amigas! Y ahora me he quedado sin celular, ni carro y no veo a nadie a la redonda, sólo la luna. ¿umm?... eso no es la luna. ¡Se ve demasiado grande!

Bajó del carro y caminó por una vereda hasta llegar frente al mar.

--¿Qué es esto?...

Una esfera enorme y brillosa, con destellos de colores flotaba a unos cuantos centímetros del mar, estaba estática. Ella se detuvo, su respiración se aceleró, los ojos se le abrieron más de lo normal. Trató de regresar pero la esfera la había absorbido.

Dentro de la esfera Patricia despertó con dolor de cabeza, trató de incorporarse pero se mareó. Sentada levantó la vista y observó el espectáculo, miles de estrellas transitaban alrededor. Era transportada a otra galaxia.

--¡Despierta, despierta, despierta!

Con su mano tocó la superficie suave y transparente.

--Esto es un sueño.

Se pinchó una y otra vez el brazo, nada sucedió. Continuaba dentro de la esfera a una velocidad impresionante.

--¿A dónde me llevas?, regresa. ¡Despierta, anda Patricia despierta!...

Se golpeó la cara, nada sucedió. Se tranquilizó a medida que el tiempo pasaba. A lo lejos vio un planeta de colores y comenzó a descender. Entró en la atmósfera. Perpleja, sólo observó.

La esfera tocó la superficie y se rompió como una bomba de jabón, dejando a Patricia en un mundo desconocido y mágico.

-¡Hola... hola... hola!

No había respuesta, pero los tres soles de color rojo rosado y el pasto azul con flores amarillas le daban la bienvenida.

--¡Alguien me escucha!

--ricrí, ricrí.

<<¿De dónde viene el ruido?>> pensó, mientras comenzaba a explorar.

--ricrí, ricrí.  

El sonido provenía del árbol azul, se acercó y en una de sus ramas encontró un bicho raro, entre gusano abeja con cinco patas. Al principio le causaba cierta extrañeza pero conforme lo analizaba, le parecía tierno y amigable. El bicho saltó a su hombro y se quedó ahí.

--¡Ah!

Lo sacudió pero se pegó a su blusa y de cierta manera la hizo sentir tranquila y con mucha confianza. Con una de sus patas le señaló un camino. Patricia comenzó a caminar en esa dirección.

----¿Por qué hay tantas piedras de colores tiradas en el camino?, ¿Qué habrá pasado aquí?, ¿Bicho sabes algo?

Bicho movió la cabeza en señal de negación.

kilómetros más adelante encontró una aldea. <<No hay nadie>> reflexionó, mientras continuaba buscando.

Entró a una de las casas, que si bien eran diferentes en tamaño y forma. Algunas estaban construidas dentro de grandes árboles, otras  hechas de roca, algunas tan pequeñas como el tamaño de un hongo y rodeadas de pasto azul con plantas de colores.

--Mira Bicho, hay más piedras sobre las sillas y hay otra en la cocina. No quiero decir lo que estoy pensando.

Una lámpara hecha de madera en forma de espiral, estornudó.

--¡Ay! -- gritó Patricia y trató de salir.

--¡No te vayas, espera!

La lámpara se transformó en humano.

--Perdona no trataba de asustarte. Mi nombre es Ren y soy un mago nivel uno, eso quiere decir que aún no controlo mi magia y es algo inestable.

--¿Eres un mago?, pero eso no existe.

--De donde tú provienes no. Pero aquí encontrarás cosas que te parecerán extraordinarias.

--¿Cómo sabes de mi mundo?

--No sólo sé de tu mundo, conozco muchos más. A poco creías que sólo eran ustedes en el universo.

--Para nada, si creo en eso, pero no soy experta.

--Pues temo decirte qué lo que pasó aquí, tendrá consecuencias graves en tu mundo.

--¿Qué significa eso?

--Significa que han tomado Amátir.

Suscríbete para más cuentos

Deja tu correo para enterarte de nuevos cuentos y otras creaciones que publique por aquí.
¡Gracias! Recibido con éxito.
¡Uy! Algo salió mal, por favor intenta más tarde.

--¿Amátir?

--Es el lugar donde se guarda el corazón del universo y es resguardado por los Protectores  Blancos, sin él todo será caos. Y tú tendrás que ayudarnos.

--¿Yo?

--Sí, el planeta te escogió.

--Pero yo no sé como…

--No te preocupes Bicho y yo estaremos contigo.

Ella miró por la ventana y supo que no tenía opción. Su intuición le dijo que de esa manera podría volver a casa.  

--De acuerdo.

--Toma mi mano—le dijo Ren a Patricia.

--Siento un cosquilleo…

--Sí, todos los foráneos tienen un don, descubramos cuál es el tuyo.

Una ráfaga de viento la levantó por los aires y se mantuvo así.

--Volar es tu don -dijo Ren.

--Y sé como controlarlo – afirmó Patricia.

--Pues en ese caso en marcha.

--ricrí, ricrí…

Volar, extendiendo mis manos, volar para llegar al castillo de Amátir, volar de la mano con Ren y Bicho en mi bolsillo. Y aquí vamos los tres directo al castillo para robar el corazón del universo sin él todo esta perdido, su mundo, mi mundo y miles más.

Desde el cielo veían un majestuoso castillo cambiante en color y forma, suspendido en el aire y rodeado por agua. Llegan a la puerta que estaba conformada en su totalidad por engranajes de diferentes tamaños.

-- ¿Cómo abrimos esto?, no tiene picaporte.

-- No lo sé es la primera vez para mi, nadie había llegado al castillo, nadie lo tiene permitido.

 Bicho brincó y se metió por debajo de la puerta abriéndola de par en par.

--¿¡Tan fácil!?

Caminaron lentamente, la visión era casi nula, pero poco a poco su vista se había acostumbrado a la oscuridad.

--Es un castillo lúgubre Ren.

Los labios de Ren se tornaron azules, el frío y la muerte se percibía en cada recoveco. Bicho se metió en el bolsillo de Patricia. El tiritar de sus cuerpos hacía sentir que el trayecto era más largo; de repente, una silueta frente a ellos, no se alcanzaba a ver la cara sólo se escuchaba el respiro cada vez más fuerte.

--No lo hagas… -- Una voz apenas perceptible.

--¿Qué?...

--Pasa algo Patricia

Ella niegó con un movimiento de cabeza.

--¿Quieres ayudar?

--Claro.

--Tendrás que tocarlos. La leyenda dice que si ellos llegan a cambiar de color, alguien de otro mundo tendrá que hacer contacto con ellos y regresaran a la normalidad.

Patricia lo tocó y en ese momento pudo ver a su familia llorando, tristes porque ella no había vuelto. Tres días habían pasado desde su partida. Su madre hablaba de un tiroteo el cual sucumbió en el cantabar.

Y en ese instante la imagen se difuminó y estaba de nuevo en Amátir.

--¿Es verdad lo que he visto?, llevo tres días aquí…

--Para nada --dijo Ren--no pasará el tiempo si tocas a todos los protectores y faltan tres.

Una pared de hierro se derrumbó dando paso a el siguiente protector. Él estaba flotando sobre agua verde, Patricia alcanzó a ver sus ojos rojos.

--Puedes volar hacía él.

--Por favor detente… —anunció un susurro.

--¡Corre, ve!, el tiempo apremia. —anunció Ren.

Voló, lo tocó… y vio a sus amigas gritando, llorando en el cantabar. Las balas se escuchaban de manera atroz, rompiendo y destruyendo las cosas a su paso.

¡Ren!— Patricia gritó, desesperada.

Confía en mí, eso no es verdad. Ellos te muestran cosas que no son ciertas para que te detengas, pero por favor no lo hagas, muchas vidas dependen de esto.

No confíes en él. ¡Detente!... —anunció un susurro nuevamente.

Lo tocó y el agua verde se evaporó dando paso a unas escaleras que iban hacia el sótano. Y ahí estaba otra figura oscura.

No confíes… —anunció un susurro nuevamente, nuevamente.

¡No los escuches Patricia!

Ren mi intuición me dice que no lo haga. Como mi intuición decía que no obedeciera a mi madre y no hice caso, lo siento, no lo voy hacer.

Bicho, es tú turno —La mirada de Ren cambió, se volvió fría y turbia.

La cinco patas de bicho se convirtieron en filosos aguijones que se sumergían en la piel de Patricia. Ella gritó porque el dolor era insoportable. Sus movimientos estaba controlados e hizo contacto con el tercer Protector.

El castillo perdió brillo, empezó a cuartearse.

En las noticias sólo se escucha que el tiroteo no ha terminado.

¡Pero yo no quiero, no quiero hacerlo!, ¿quién eres?

Soy uno de los primeros magos de Amátir que lanzaron al exilio y juré venganza.

Patricia gritó y lloró. No sabía que hacer.

Al final del sótano se encontraba una fuente y en el centro una mujer de color dorado.

¡Lo siento!—lanzando sollozos Patricia enunció.

Tranquila, tú tienes el poder para detener esto. —le dijo la mujer dorada.

¡No sé cómo!

¡Bicho acaba de una vez! —Reclamó Ren que ahora se había convertido en un viejo decrépito con barba gris.

Confía en ti —La mujer dorada abrió sus ojos y sus pensamientos penetraron en la mente de Patricia. Ella en ese instante recordó a su niña interior que confiaba en su intuición y creía que todo era posible. Ese sentimiento se había impregnado en ella y un destello blanco empezó a emanar desde su corazón.

¡No es posible, no es posible!

Sí, lo es. Tú creías que nosotros protegíamos El corazón del universo, pero tu error fue creer en la leyenda. Ren, ella es el corazón del universo y no sólo ella, todos aquellos que tienen la fuerza para lograr un cambio en su vida e influenciar de  manera positiva a los demás.

Patricia estaba con sus amigas en el cantabar las balas se escuchaban como zumbidos que penetraban su mente. Ya no estaba en Amátir, esta era su realidad. Esa realidad la corroía por dentro, una de sus amigas había caído. La sangre manchó sus manos y su alma. Se paró y caminó hacia la puerta del baño, quería detener esto y sintió la fuerza para hacerlo o al menos así lo creía.

Abrió la puerta, se paró firme y los vio con tesitura, a ellos, a los atacantes. Y en ese momento alguien más se paró y otro hizo lo mismo, otro y otro. Hasta que todas las personas estaban de pie. Los narcos se habían quedado pasmados y el tiroteo cesó. Patricia vio descender a los Protectores Blancos que se colocaban en cada esquina del cantabar y la voz de la mujer dorada le dijo << continua, continua...>>

Patricia caminó hacia uno de ellos, los atacantes, y lo tocó. Él comenzó a llorar. Un momento, un instante de distracción y la policía actuó, tomándolos presos.

Patricia sintió y vio un resplandor blanco que emanó de ella y de todos. El corazón del universo latió con más intensidad.  

Fin.

Si has llegado hasta aquí y te ha gustado este cuento, por favor compártelo.
"El mayor enemigo de un escritor novel es la oscuridad. Recibir la luz, la atención de otros, su gran reto." - Beka